Autor El poema
28 Juliol 2015 a 15:00

El campo

campo

Hoy me crucé con un labriego,
ancho de años, divino de geografía,
había terminado una cerca,
casi no supe elegir la belleza,
cansado estaba, sombra y cuerpo,
el camino nos devolvió al pueblo,
pie y tertulia, avanzaban sin falta,
las arrugas mías, imparciales de luz, ya fértiles,
las suyas, bosque adentro, de paisaje antiguo,
definen la naturaleza sabia,
ajeno, tendiendo las manos,
los gestos ante nosotros, era yo,
quien parecía plano, del más allá,
multicolor diario de un sendero,
que sin ser ciudad,
conoce el tranquilo arcón,
sobre historias de hecho, y son,
cuales misterio de generaciones,
rituales corteses el cada día,
más, cuando en esto se daba,
señalé el humo azul,
que también venía,
alto y preclaro,
de conciencia…

MBJ;
Galinduste.

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